lunes, 4 de junio de 2012

DOCUMENTAL - Lucio (2007) Español





Lucio Urtubia Jiménez (Cascante, Navarra, 18 de febrero de 1931)
es un albañil y militante anarquista. Debido a su actividad clandestina
en pro de grupos de extrema izquierda internacionales, es considerado
por la parte de la izquierda política como una especie de Robin Hood
o Quijote; aunque en palabras de Albert Boadella «Lucio es un Quijote
que no luchó contra molinos de viento, sino contra gigantes de verdad».

Lucio Urtubia nació en Cascante (Navarra) en una familia muy pobre
de cinco hermanos. Su padre entró en la cárcel como carlista y salió
convertido en comunista. A los 19 años, Lucio oyó de su boca por
primera vez la palabra que marcaría su vida: «Si yo naciera otra vez,
sería anarquista».

Reclutado para el servicio militar, descubrió muy pronto la facilidad
para realizar contrabando en la frontera hispano-francesa. Con otros
compañeros del servicio, desvalijó un almacén de la compañía a la
que estaba adscrito. Al ser descubierto, desertó y huyó a Francia
en 1954, ya que los delitos cometidos podían llevar aparejada
la pena de muerte.

En París trabajó de albañil, oficio que desempeñaría durante gran
parte de su vida. Comenzó a relacionarse con las Juventudes Libertarias
de la Fédération Anarchiste, en principio para aprender el idioma, pero
más tarde plenamente convencido por las relaciones que allí inició,
que incluían entre otros a André Breton y Albert Camus.

Al poco tiempo de vivir en París se le pidió que escondiera a un miembro
del maquis antifranquista en su casa. El refugiado era Quico Sabaté,
máximo exponente de la guerrilla urbana en Cataluña, con el que
compartió casa durante varios años, hasta la muerte de este:

    Para Lucio, Quico era su dios, su maestro del anarquismo.
    Bernard Thomas

Sabaté le facilitó direcciones de familias exiliadas en Toulouse, Perpiñán
y París, así como de miembros de la antigua CNT española que seguían
en activo en Barcelona, Zaragoza, Madrid y Pamplona. Urtubia, ante la
detención y encarcelamiento de Sabaté, empezó a emularlo, realizando
incursiones en territorio español; posteriormente emprendió una serie
de robos y atracos por Europa con objeto de conseguir fondos para la
causa revolucionaria. Más tarde abandonaría estas actividades «por
miedo a hacerle daño a los empleados de los bancos».

Anteriormente había comenzado su actividad de falsificador, proveyendo
de documentos falsos a una gran cantidad de guerrilleros y exiliados.
En la década de 1960, conjuntamente con otros exiliados, inició sus
actividades de falsificación de moneda con la que financiaban a
numerosos grupos por todo el mundo, a la vez que procuraban
desestabilizar las economías capitalistas. Subsecuentemente con
estas actividades, en plena invasión de la Bahía de Cochinos, propuso
a la embajadora de Cuba en Francia, Rosa Simeón, la destrucción con
explosivos de intereses estadounidenses en Francia, a lo que esta se negó.
Sin embargo, resultó tentada con la propuesta que le hizo de falsificación
masiva de dólares americanos, de los que le llevaba una muestra. Fue entonces
cuando la embajadora medió para presentarle a Ernesto Che Guevara en 1962,
a la sazón Ministro de Industria de la Revolución Cubana, al que presentó su
plan de falsificación a gran escala de dólares, plan que rechazó. Este encuentro
supuso una gran decepción para Urtubia, ya que el Che le comentó durante el
transcurso del mismo su opinión de que los EE. UU. seguirían siendo ricos a
pesar de todo, lo que interpretó como una señal de que el argentino empezaba
a estar cansado del rumbo que tomaba la política en la isla.

La acción subversiva más importante de cuantas realizó fue la falsificación
de cheques de viaje del banco estadounidense First National City Bank (actual
Citibank) en la segunda mitad de la década de 1970. Realizó 8.000 hojas
de 25 cheques de 100 dólares cada uno, un total de veinte millones de dólares,
lo que estuvo a punto de hacer quebrar al banco, que sufrió una importante
caída en su cotización en bolsa. Este dinero fue utilizado para financiar distintos
movimientos guerrilleros en Latinoamérica (tupamaros, montoneros, etc.) y Europa.

Los titulares de prensa en España le dieron el apelativo de «el bandido bueno»
o «el zorro vasco».3 Fue procesado y encontrado culpable de un delito de falsificación,
por el que fue condenado a seis meses de cárcel. Para su defensa contó con la ayuda
de un buen número de abogados progresistas de Francia y la pena se fijó tras llegar a
un acuerdo extrajudicial con el banco, que aceptó retirar gran parte de los cargos a
cambio de las planchas de grabación.

A lo largo de su vida participó en un gran número de actos contra el sistema capitalista
que supusieron que se dictaran en su contra cinco órdenes internacionales de búsqueda,
incluida una de la CIA. Destacan la participación en la preparación del secuestro del nazi
Klaus Barbie en Bolivia, la colaboración en la fuga del líder de los Panteras Negras, la
intercesión en el secuestro de Javier Rupérez o su colaboración en la fuga de prisión
de Albert Boadella, que se encontraba en espera de un juicio por un delito de injurias
al Ejército. Además simpatizó con los Grupos Autónomos de Combate-Movimiento
Ibérico de Liberación y con los posteriores Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista (GARI), manteniendo una especial relación con uno de los miembros más destacados de estos últimos, el francés Jean-Marc Rouillan.

Siempre defendió el trabajo: «somos albañiles, pintores, electricistas, no necesitamos
el Estado para nada»; «si el paro y la marginación crearan revolucionarios, los gobiernos
habrían acabado ya con el paro y la marginación». Actualmente continúa viviendo en París de su trabajo de albañil.


Fuente: Wikipedia

En 2007 se estrenó un documental sobre su vida, titulado Lucio,
dirigido por los cineastas vascos José María Goenaga y Aitor Arregi.


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